En algunas partes de América, hasta el 30 por ciento de las personas pueden portar anticuerpos que causan alergias a la carne roja provocadas por picaduras de garrapatas, superando con creces el número estimado de personas que realmente tienen la alergia, según un estudio publicado en Morbidity and Mortality Weekly Report.
Estos hallazgos sugieren que muchos más estadounidenses de lo que se pensaba anteriormente pueden estar en riesgo de desarrollar alergias, lo que hace que comer hamburguesas sea una opción potencialmente mortal. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades estimaron anteriormente que sólo el 0,14 por ciento de la población estadounidense (hasta 450.000 personas) tiene alergias. Pero el estudio también destaca lo poco que sabemos acerca de esta enfermedad única y los desafíos que implica diagnosticarla con precisión.
El estudio encuestó a los donantes de sangre en busca de los principales anticuerpos de la enfermedad, que pertenecen a una clase llamada IgE y atacan específicamente una molécula doble de azúcar llamada galactosa-α-1,3-galactosa, también conocida como alfa-gal. Este disacárido se encuentra decorando las células de mamíferos no primates, incluidos el ganado vacuno y los cerdos, pero también se libera en la saliva de las garrapatas, especialmente la garrapata de la estrella solitaria.Amblyomma americana). Las personas picadas por garrapatas pueden desarrollar anticuerpos IgE contra alfa-gal, y esto puede ocurrir A veces Desencadena una respuesta alérgica al comer carne roja y otros productos animales, como leche y gelatina.
Esta alergia, llamada síndrome de alfa-gal, es conocida por su aparición tardía y ocurre entre dos y seis horas después de comer, lo que dificulta que las personas atribuyan la reacción al alimento. Los síntomas pueden incluir picazón, náuseas, vómitos, calambres estomacales, diarrea y/o signos de una respuesta alérgica grave llamada anafilaxia, que puede caracterizarse por dificultad para respirar, opresión en la garganta, lengua o labios hinchados, mareos, pulso débil y caída de la presión arterial.


