La primera prueba de bomba atómica en 1945 creó materia completamente nueva


Durante la prueba nuclear Trinity el 16 de julio de 1945, en el desierto de Nuevo México (la primera prueba de bomba atómica del mundo), se formó espontáneamente un nuevo material. eso fue todo he encontrado Recientemente, por un equipo de investigación internacional coordinado por el geólogo Luca Bindi de la Universidad de Florencia, que identificó un nuevo clatrato a base de calcio, cobre y silicio. Se trata de un material que nunca antes se había observado ni en la naturaleza ni como un compuesto artificial creado en un laboratorio.

¿Qué son los clatratos?

El término “clatrato” se refiere a materiales caracterizados por una estructura “similar a una jaula” que atrapa átomos y otras moléculas en su interior, lo que confiere al material propiedades únicas. Estos materiales, una tecnología muy interesante, se están estudiando para una amplia gama de aplicaciones, desde la conversión de energía (como materiales termoeléctricos capaces de convertir el calor en electricidad) hasta el desarrollo de nuevos semiconductores y el almacenamiento de gas e hidrógeno para futuras tecnologías energéticas.

Nuevo material

Para descubrir este nuevo material, los investigadores se centraron en la trinitita, un vidrio de silicato que contiene fases de metales raros. Utilizando técnicas como la difracción de rayos X, el equipo pudo identificar clatratos de tipo I basados ​​en calcio, cobre y silicio en pequeñas gotas de metal ricas en cobre incrustadas en muestras de trinitita roja.

El nuevo material, según los investigadores, se formó espontáneamente durante una explosión nuclear. Esto demuestra que condiciones extremas, como temperaturas y presiones muy altas, pueden producir nuevos materiales que son imposibles de obtener con métodos tradicionales.

Laboratorio Natural

Este descubrimiento es aún más interesante porque en el mismo evento de explosión se formó otro material muy raro: cuasicristales ricos en silicio, que fueron documentados por un equipo de expertos liderado por Bindi hace varios años.

Un cuasicristal, como Bindi notificado WIRED en ese momento, era algo que no era un cristal, pero se parecía mucho. “Su peculiaridad”, dice, “es que la disposición no periódica, pero casi periódica, de los átomos crea una simetría extraordinaria que produce propiedades físicas sorprendentes que, entre otras cosas, son muy difíciles de predecir”.

Por tanto, establecer vínculos entre estas estructuras ayuda a los científicos a comprender mejor cómo se organizan los átomos en condiciones extremas y amplía las posibilidades de diseñar nuevos materiales. “Eventos como explosiones nucleares, rayos o impactos de meteoritos sirven como verdaderos laboratorios naturales”, explican los investigadores. “Nos permiten observar formas de materia que no podemos reproducir fácilmente en el laboratorio”.

En esencia, esta investigación abre nuevas perspectivas para el desarrollo de tecnologías innovadoras, mostrando que incluso los eventos destructivos pueden dejar descubrimientos útiles en el futuro.

Esta historia apareció por primera vez en CABLE Italia y ha sido traducido del italiano.



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