Pero “no actuó hasta bien entrados los treinta”, explicó Huntington-Whiteley, “así que tuvo una gran parte de su vida en la que fue pintor y decorador y estuvo en la puerta de clubes y en el puesto del mercado, comerciando”.
Sus años de improvisación significaron que “él tiene esa verdadera base”, resumió, “y me encanta el hecho de que él también le transmitirá eso a nuestro hijo”.
No es que los dos hubieran corrido hacia ese hito en particular.
Más bien, se esforzaron por construir esa base y su lanzamiento oficial se produjo en la Conferencia de 2011. Feria de la vanidad Fiesta de los Oscar, seguida de un viaje por las escaleras de la Met Gala meses después, pocas semanas antes de que hiciera su debut en la pantalla grande en Transformers: La oscuridad de la luna.
Su salto a la pantalla grande se había producido bastante rápido y furioso. “Recibí una llamada telefónica”, le contó a Glamour en 2013. “Tuve una audición. Tres semanas después estaba en el set”. Pero, al igual que Statham, pasó sus años de formación pavoneándose hacia el éxito.



