Adura es una empresa conjunta entre el gigante energético británico Shell y la empresa noruega Equinor.
Su presentación de 159 páginas decía que desplazar el gas natural licuado (GNL) importado de Estados Unidos por gas del campo Jackdaw ahorraría el equivalente a cuatro millones de toneladas de CO2 equivalente.
Dice que eso podría resultar en alrededor de un 20% más de emisiones provenientes de las importaciones en comparación con el gas producido localmente.
Esas “pérdidas” provendrían principalmente de la eliminación de la necesidad de licuar, transportar y luego regasificar el producto importado.
También dijo que los efectos climáticos serían “menores” porque el Reino Unido tiene una “industria bien regulada, con objetivos y compromisos alineados con las expectativas del Acuerdo de París”, un compromiso legalmente vinculante para limitar el calentamiento global a entre 1,5 y 2°C.
El año pasado, el Tribunal de Sesiones de Edimburgo dictaminó que tanto Jackdaw como Rosebank habían sido aprobados ilegalmente porque el gobierno no tuvo en cuenta el impacto climático de la quema de petróleo y gas extraídos de los campos.
El caso legal había sido presentado por los grupos ambientalistas Uplift y Greenpeace.
En su opinión, Lord Ericcht necesitaba una evaluación climática más detallada y una nueva aprobación del gobierno del Reino Unido antes de poder comenzar la producción.


