Después de que el histórico fabricante austriaco de motocicletas KTM AG presentara un plan de insolvencia a sus acreedores el año pasado, varios de ellos convocaron una videoconferencia para discutir una contrapropuesta. Se unieron más de 100 partidos, pero ninguno de los grandes prestamistas corporativos habituales estuvo involucrado. En cambio, el grupo contaba con un grupo heterogéneo de patrocinadores de pequeñas ciudades alemanas, bancos chinos y fondos de pensiones europeos, todos con conocimientos muy variados del caso en cuestión. La llamada fue estridente, según personas informadas sobre th
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