Las principales potencias espaciales del mundo están ansiosas por saber qué están haciendo otros países por encima del ecuador. Durante más de una década, el ejército estadounidense ha operado una flota de satélites “inspectores” diseñados para acercarse a otras naves espaciales en órbita geosincrónica y tomar fotografías. China comenzó a lanzar satélites para una misión similar en 2018.
Ars ha escrito antes sobre esta actividad en órbita geosincrónica (GEO), pero en los últimos meses se han visto algunos desarrollos interesantes. En primer lugar, Rusia se ha sumado a la lucha con la llegada de un satélite sospechoso de inspección (o atacante) a GEO. En segundo lugar, la Fuerza Espacial de Estados Unidos está dispuesta a encargar más (quizás muchos más) satélites de reconocimiento para enviarlos al cinturón geosincrónico.
GEO es especial. Las leyes de la mecánica orbital significan que los satélites en este tipo de órbita, a unas 22.000 millas (36.000 kilómetros) sobre el ecuador, se mueven alrededor de la Tierra a la misma velocidad que la rotación del planeta, lo que los hace flotar en el mismo lugar. Los satélites geosincrónicos comerciales y militares suelen pasar años en la misma ubicación o ranura para proporcionar servicios de comunicaciones a los usuarios.
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