¿Está a punto de ocurrir la revolución del aire acondicionado en Europa?

Lindsay Rasmussen ve el mismo potencial. En Third Derivative, un acelerador de tecnología climática fundado por el Rocky Mountain Institute, una organización estadounidense sin fines de lucro, trabaja con nuevas empresas como Mimic Systems y Magnotherm en el campo de la refrigeración de próxima generación. Hizo hincapié en que la tecnología de refrigeración de estado sólido todavía está en sus inicios: es prometedora, pero aún no se ha probado a gran escala. Pero “el espacio puede avanzar rápidamente si hay capital y las asociaciones adecuadas”.

La verdadera pregunta no es sólo si la nueva tecnología funcionará, sino quién la desarrollará y con qué rapidez. La historia muestra que el camino no será lineal y no siempre será en Europa. La energía solar fotovoltaica, por ejemplo, comenzó con investigaciones innovadoras en Europa, luego se comercializó en Estados Unidos y finalmente se expandió en Asia a través de una cadena de suministro integrada verticalmente. El enfriamiento de estado sólido podría seguir la misma trayectoria. Como explica Rasmussen, las innovaciones suelen abandonar los laboratorios y las empresas emergentes una vez que son comercialmente viables y adoptadas por los grandes fabricantes. El mercado de la refrigeración está actualmente dominado por conglomerados multinacionales como Daikin y Samsung, que siguen de cerca las nuevas tecnologías y están dispuestos a actuar con rapidez.

Mientras el mundo se apresura a enfriarse, una realidad puede perderse: instalar más aire acondicionado no resolverá el problema de sobrecalentamiento de Europa. Muchas ciudades atrapa el calor en edificios densos y calles de concreto, y el desafío es cómo enfriarlos sin comprometer la estética que los hace tan distintivos.

Miranda, investigador de la Universidad de Oxford, y Voswinkel, analista de la AIE, piden una “jerarquía de enfriamiento”: la prioridad es evitar que los edificios se sobrecalienten, mediante árboles, sombra, materiales reflectantes y ventilación natural. Entonces debería producirse un enfriamiento activo, centrándose en los lugares donde más se necesita, como escuelas, hospitales y residencias de ancianos. Desde París, donde reside, Voswinkel señala un ejemplo eficiente: de cara a los Juegos Olímpicos de verano de 2024, la ciudad está ampliando su red de calefacción urbana para distribuir también agua fría del río a través de tuberías subterráneas. edificios públicos geniales. “Creo que esta ola de calor está haciendo que cada vez más responsables políticos se den cuenta de que tenemos que afrontar esta nueva realidad y hacer buenos planes”, afirmó.

Esta historia apareció originalmente en cable.com.



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