Cómo el estadio del Mundial de México obtuvo la certificación ambiental de la FIFA


El Estadio BBVA también cambia prácticas cotidianas como la gestión de residuos. El desafío no es sólo clasificar los residuos, sino también garantizar que todos los proveedores, desde alimentos hasta productos de limpieza, operen según criterios sostenibles. El Club de Fútbol Monterrey está comenzando a incorporar condiciones ambientales en sus contratos con proveedores, desde envases reciclables hasta productos reutilizables o compostables.

“Incluso les pedimos documentos que mostraran el destino final de los residuos”, dijo Molina.

El estadio ha eliminado alrededor del 90 por ciento del plástico PET durante los partidos, mediante máquinas dispensadoras de refrescos y el uso de vasos reutilizables. En cuanto al agua, se aumentó el número de metros de 6 a 20 y se ajustó el riego mediante análisis predictivos para determinar cuándo y cuánto regar.

Esta eficiencia es muy útil, pero aún se necesitan grandes volúmenes de agua. Las regulaciones oficiales de la Copa Mundial de este año exigen que los partidos se jueguen en campos de césped natural porque se considera que brindan mejores condiciones para el desempeño de los jugadores. Y el riego se hace con agua potable, no con agua tratada.

Desde el Mundial de Brasil 2014, la FIFA tiene directrices sobre la eficiencia ambiental de los estadios, como el uso responsable del agua, pero algunos de los requisitos no siempre son consistentes con los objetivos de sostenibilidad que promueve la organización.

“Antes el riego se hacía con agua regenerada; ahora hay que utilizar agua potable para cuidar el césped”, explica Rocha. El agua potable es más cara y la disponibilidad es limitada en una ciudad conocida por la escasez de agua.

Los campos de césped sintético también requieren agua para fines como el control de la temperatura, utilizando alrededor de 900 litros (238 galones) por día. Sin embargo, el césped natural necesita aproximadamente 50 veces más, requiriendo hasta 50.000 litros (13.209 galones) de riego por día. A modo de comparación, el consumo promedio diario de agua por persona en México es de 150 litros (40 galones), lo que significa que el campo utiliza un suministro de agua diario para 333 personas.

La certificación de operación del Estadio BBVA no se trata sólo de cumplir indicadores, sino de transformar hábitos operativos en una ciudad con condiciones ambientales complejas. Garantizar la calidad ambiental en Monterrey, con sus altos niveles de contaminación y temperaturas extremas, es una tarea enorme.

El ambiente interior es uno de los criterios de certificación. Aunque la mayoría de los estadios están abiertos, deben ofrecer condiciones salubres en áreas cerradas como oficinas, vestuarios y áreas VIP.

“Uno de los desafíos más importantes es la calidad ambiental, y también el confort: la gente se siente cómoda, tanto en términos de salud, como de temperatura e incluso psicológicamente”, afirmó Rocha. Para lograrlo, se implementa un sistema de ventilación con filtros especiales, sensores de contaminantes y turbinas que aumentan el flujo de aire en las gradas. El estadio invirtió más de 1 millón de pesos (aproximadamente 57.400 dólares) en un sistema de extracción de dióxido de carbono.

BBVA también vivió un cambio cultural como parte del proceso de certificación. Coordinar a más de mil proveedores, aumentar la conciencia del personal y cambiar los hábitos diarios es un trabajo que continúa mucho después de la certificación.

Interior del Estadio de la Ciudad de México, antiguo Estadio Azteca.

Foto: Héctor Vivas/Getty Images



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