Cuando el Papa León XIV presentó el lunes en el Vaticano su primera encíclica sobre la inteligencia artificial, invitando a hablar a Christopher Olah, cofundador de Anthropic. La medida marca una alianza sin precedentes entre la Iglesia católica y Silicon Valley. Pero para entender cómo surgió esta asociación, debemos remontarnos a la fundación de Anthropic.
¿Por qué antrópico?
Anthropic se lanzó en 2021 después de que un grupo de investigadores de OpenAI, incluidos Dario y Daniela Amodei, se marcharan para formar un laboratorio rival. Lo hacen con una convicción clara: los modelos de inteligencia artificial se han vuelto demasiado poderosos para desarrollarse exclusivamente basándose en la lógica de la competencia y la velocidad.
Desde entonces, Anthropic ha construido su imagen pública en torno al concepto de seguridad de la IA. La empresa pretende construir no sólo un modelo sólido, sino también un modelo que pueda ser controlado y guiado por principios éticos. Aquí es donde entra el concepto IA constitucional Proviene de: la idea de un sistema de entrenamiento que utilice una especie de constitución compuesta de principios y reglas, en lugar de corregir manualmente las respuestas más riesgosas y peligrosas.
El Papa León XIV asistió a la presentación de su primera Carta Encíclica, Humanidad extraordinariacentrándose en el auge de la inteligencia artificial, en el Vaticano el 25 de mayo de 2026.Foto: Alberto Pizzoli/Getty Images
Cómo comenzó la convergencia con el Vaticano
La presencia de Olah en el Vaticano claramente no fue una coincidencia, ni tampoco un resultado simbólico de último momento. Este es el resultado de un esfuerzo deliberado y a largo plazo por parte del Vaticano para transformarse progresivamente de un observador moral de la tecnología a un socio directo de la industria de la IA.
El primer gran paso se produjo en 2020 con Roma pide ética en la IAuna iniciativa impulsada por la Academia Pontificia para la Vida junto con Microsoft, IBM y otras organizaciones internacionales. El objetivo es construir una base común sobre principios éticos para el desarrollo de la IA, incluidas la transparencia, la inclusión y la rendición de cuentas.
En aquel momento, el Vaticano parecía estar ocupado únicamente en el campo de la bioética y las cuestiones morales. Sin embargo, en los años siguientes, el contexto cambió drásticamente. El surgimiento de ChatGPT, la lucha por el liderazgo tecnológico entre Estados Unidos y China y el creciente poder de las Big Tech han ido convenciendo gradualmente a la Santa Sede de que la cuestión ya no es simplemente una cuestión de ética tecnológica, sino también del futuro de la humanidad.
En este sentido, el Vaticano ve a Anthropic como un interlocutor muy importante. A diferencia de otras empresas de Silicon Valley que han construido su reputación principalmente sobre la base de la innovación y el crecimiento, Anthropic ha hecho de la seguridad de la IA una parte central de su identidad.
En los últimos años, el Vaticano ha seguido con especial atención un aspecto del debate tecnológico: la alineación de los modelos de IA.
El papel de Olá
Aquí es donde entra en juego Christopher Olah. A diferencia de los hermanos de Amodei, que están más expuestos a los medios, Olah representa un lado más teórico, casi filosófico, de la investigación en IA. Es uno de los investigadores más conocidos del mundo en el tema de la interpretabilidad de los modelos, o los esfuerzos por comprender lo que realmente sucede dentro de redes neuronales cada vez más complejas.
En su sitio web personal, Christopher Olah se describe a sí mismo como alguien que intenta “convertir las redes neuronales en algoritmos que los humanos puedan entender”. Y es difícil imaginar una figura más acorde con el corazón de la encíclica del Papa León XIV: una reflexión centrada en los riesgos de desarrollar tecnologías que se vuelven demasiado poderosas para comprenderlas, controlarlas o regularlas.
Según diversas fuentes periodísticas, los contactos entre círculos cercanos de la Santa Sede y Anthropic podrían intensificarse durante la cumbre mundial sobre la seguridad de la IA. El Vaticano ve en Anthropic una empresa que al menos está dispuesta a admitir abiertamente que el problema de la inteligencia artificial no puede resolverse únicamente con la industria tecnológica.


